Revisiones

Ahora parece que la revisión ginecológica es algo rutinario que se hace (o debería hacerse) todo el mundo. Pero el concepto de este completo reconocimiento médico nació en el año 1900, en una Conferencia de la American Medical Association, cuando se propuso la idea de realizar un examen periódico general de la salud para así aumentar la calidad de vida. A lo largo del pasado siglo, este concepto se consolidó y se amplió como instrumento para prevenir enfermedades, conocer a fondo el historial médico de los pacientes y como una forma de detectar precozmente problemas que, si no se tratan a tiempo, pueden convertirse en muy graves. Hoy los especialistas están de acuerdo en que las  revisiones ginecológicas son imprescindibles y ayudan a conservar la salud, modificar hábitos perjudiciales y aumentar nuestra calidad de vida.

Revisiones ginecologicas

La primera conviene hacerla en la adolescencia, una vez que ha aparecido la menstruación. Luego, desde el momento en que se mantienen relaciones sexuales, hay que realizar revisiones ginecologicas una vez al año. revision ginecologica

El mejor momento del mes para hacértelo es justo dos semanas después de la regla, ya que en esta etapa del ciclo se recogen las mejores muestras de células, el cuello uterino está más abierto y las mamas son más fáciles de examinar en la revisión ginecológica.

Es importante que vayas con la vagina y el útero limpios de sustancias ajenas. Y no nos estamos refiriendo a la higiene diaria (que se presupone) sino a no tener relaciones sexuales en las 24 horas previas, ni utilizar ningún lubricante, gel, espermicida o jabón fuerte que pueda ‘enturbiar’ los resultados de la revisión en el ginecólogo.

El chequeo ginecológico se compone de una citología para extraer muestra de la mucosa vaginal y cervical y examinar sus células, y de una ecografía con ondas de alta frecuencia, cuyos ecos se visualizan en una pantalla y permiten ver si hay quistes, pólipos, miomas... A veces se complementa con pruebas más precisas como la colposcopia y la histeroscopia. revision

¿Y la mamografía? Es la mejor arma para detectar anomalías en su primera fase. Si no hay antecedentes familiares de problemas en el pecho, lo normal es empezar a los 35, realizarla cada 2-3 años y, a partir de los 40, anualmente.